Lectura de documentos
Agentes que extraen datos de hojas de cálculo, PDF y correos y los dejan ordenados y listos para consultar.
Leen, validan, asignan y registran por tu equipo, siguiendo tus reglas y dejando constancia de cada decisión.
Un agente de inteligencia artificial es un programa que recibe una tarea, entiende qué se necesita, decide los pasos y los ejecuta con las herramientas de tu organización: correo, hojas de cálculo, documentos o sistemas internos. A diferencia de un chatbot, que solo conversa, el agente actúa.
Tampoco es una macro ni automatización tradicional, que repite pasos fijos y se rompe ante un caso nuevo. Un agente interpreta mensajes y documentos en lenguaje natural y maneja excepciones: cuando algo no encaja con las reglas, lo señala y pasa el caso a una persona.
En Aurea construimos agentes para procesos repetitivos con reglas claras: leer y clasificar documentos, validar requisitos, repartir tareas, vigilar vencimientos y dejar registro de cada decisión. Siempre con una persona que revisa y aprueba.
Ingresa los números de tu equipo y mira cuánto tiempo y dinero se va en tareas que un agente puede asumir.
0 horas libres al año
equivalen a $ 0 y a 0 personas trabajando a tiempo completo
De cada 100 horas de tu equipo, 0 quedan libres para trabajo que no se repite.
Estimación orientativa con los números que ingresas. No incluye el costo de construir los agentes.
Escribe una tarea que se repite en tu organización. La simulación te muestra los pasos, la bitácora que queda y el momento en que una persona decide.
Simulación guiada: no usa tus datos ni se conecta a ningún sistema.
Diseñamos, construimos y ponemos en marcha agentes de IA para los procesos repetitivos de tu organización.
Agentes que extraen datos de hojas de cálculo, PDF y correos y los dejan ordenados y listos para consultar.
Verifican que cada caso cumpla las reglas de tu negocio y señalan conflictos y excepciones antes de que se vuelvan problemas.
Distribuyen tareas, grupos o clientes entre las personas según su capacidad, buscando una carga justa para todos.
Vigilan fechas, vencimientos y estados, y avisan a la persona indicada a tiempo.
Guardan quién decidió qué, cuándo y por qué, para que cada acción se pueda revisar y auditar.
Construimos la aplicación donde trabajan los agentes, con roles, permisos y la información de tu organización.
Cualquier proceso que siga reglas y se repita es candidato. Estos son ejemplos de tareas por área.
Cuando el trabajo se reparte a mano, siempre alguien queda sobrecargado y alguien desaprovechado. Un agente calcula el punto de equilibrio y lo aplica en segundos.
Ejemplo ilustrativo con datos inventados.
En latín, aurea es «dorada», femenino de aureus y derivada de aurum, el oro. Los romanos también la usaban en sentido figurado: algo excelente y valioso. Tres ideas detrás de esa palabra guían todo lo que construimos.
Horacio llamó así, en sus Odas, al punto medio entre dos excesos. Es lo que buscamos cuando repartimos carga: que nadie esté sobrecargado ni desaprovechado, tanto entre personas como entre tareas. La proporción áurea, con su relación 1 a 1,618, es la forma geométrica de esa misma idea.
Un agente útil sigue la regla que tu organización definió, siempre igual y sin atajos. Por eso escribimos reglas verificables antes de automatizar.
Lo importante debe durar. Cada decisión de un agente queda registrada con su autor, su fecha y su motivo, y los hechos cerrados no se reescriben.
Recorremos el proceso con quienes lo ejecutan y escribimos las reglas, incluidas las excepciones.
Probamos las reglas con datos históricos reales antes de construir nada.
Ponemos el agente a trabajar con un grupo pequeño, con revisión humana en cada decisión.
Extendemos a toda la organización con base en lo que el piloto demostró.
Es un programa de inteligencia artificial que recibe una tarea, decide los pasos y los ejecuta usando las herramientas de tu organización, como el correo, las hojas de cálculo o tus sistemas. Sigue reglas que tú defines y deja registro de lo que hace.
Un chatbot conversa; un agente además actúa sobre tus documentos y sistemas. La automatización tradicional repite pasos fijos y falla ante un caso nuevo; un agente interpreta información en lenguaje natural y, cuando algo no encaja con las reglas, lo pasa a una persona.
Los que se repiten con frecuencia, siguen reglas claras y consumen horas del equipo: leer y clasificar documentos, validar requisitos, asignar tareas, controlar vencimientos o preparar reportes. Con la calculadora de esta página puedes estimar cuánto tiempo representan en tu equipo.
No. Se encargan de las tareas que siguen las mismas reglas cada vez. Las decisiones importantes pasan por una persona, que revisa y aprueba antes de cerrar.
Cada acción queda en una bitácora con quién la ejecutó, cuándo y con qué regla. Puedes revisarla en cualquier momento.
Un proceso que se repita y algunos ejemplos reales de cómo lo haces hoy. Con eso escribimos las reglas contigo y las probamos antes de construir nada.
Con hojas de cálculo, correo, documentos PDF y los sistemas que ya uses. Lo revisamos en el primer análisis de tu proceso.
Definimos contigo qué datos usa cada agente y quién puede verlos, con permisos por rol y registro de cada acceso.
Depende del proceso. Empezamos con un piloto pequeño y lo ampliamos solo cuando funciona.
Cuéntanos cómo lo haces hoy. Te respondemos con una propuesta de qué haría un agente y qué seguiría en manos de tu equipo.